La escuela del futuro.

En general, las escuelas han sido iguales durante los últimos 75 años o más. Por supuesto, la tecnología es ahora una parte esencial de la clase y, puede que las pizarras interactivas hayan sustituido a las tradicionales, pero aún así, la premisa básica continúa siendo la misma – el profesor se sitúa frente a las filas de pupitres tras las cuales se sientan los estudiantes.

La escuela del futuro.

Así las cosas, realmente las escuelas no han cambiado mucho físicamente durante la mayor parte del siglo. Algunas escuelas han coqueteado con la idea de un diseño de ‘plan abierto’ de la clase – pero los largos pasillos con clases convencionales a lo largo siguen estando a la orden del día.

De hecho, la forma en que las escuelas están organizadas tampoco ha cambiado mucho. Los niños son agrupados en primer lugar por edad y en segundo por capacidad. Por supuesto, encontrará historias aisladas de escuelas particularmente innovadoras y creativas por todo el mundo. Estas son las escuelas que han decidido hacer las cosas de una forma un poco diferente (a menudo con grandes resultados), pero – por lo general – parece que la forma en que la mayoría de las escuelas hacen las cosas es sin afectar el status quo.

Sin embargo, la tecnología nunca se ha movido a un ritmo tan rápido. Mucha gente se estará preguntando lo siguiente: ¿Qué aspecto debería tener la escuela del futuro? La gente está intrigada con el pensamiento de abrazar la tecnología para mejorar el entorno de aprendizaje. La IA (Inteligencia Artificial) es noticia estos días – ¿Sustituirán los robots a los profesores algún día?

La tecnología se mueve con rapidez y nos permite hacer cosas asombrosas, por lo que ¿qué aspecto tendrán las escuelas en 20 ó 30 años?

¿CLASES VIRTUALES?

La medida en la que las escuelas de hoy cumplen su propósito es un tema candente. Muchos pedagogos creen que algunas de las cosas que hacen las escuelas están ya simplemente obsoletas. Estas incluyen perder días de colegio por enfermedad o mal tiempo. Un antiguo profesor de Derecho y Ciencias Empresariales, Dave Townsend, creó una clase virtual para cubrir las necesidades de uno de sus estudiantes, el cual no pudo asistir a clase durante 6 meses por un problema de inmunodeficiencia. Townsend desarrolló un sistema que permitió al estudiante conectarse y ver la clase, para que su aprendizaje no se viera afectado.

Con la tecnología y software disponibles hoy en día, por no hablar de la que haya en 20 ó 30 años, la idea de una clase virtual podría convertirse en un lugar común.

¿ESCUELAS A TIEMPO PARCIAL?

La tecnología ha hecho que el trabajo remoto resulte sencillo. Las posibilidades y el potencial que ofrece – por ejemplo, no tener que ir más a la oficina – son infinitas. Muchas empresas ya han adoptado las oportunidades de trabajo remoto y flexible. Lo más probable es que la tendencia siga creciendo durante los próximos años – y también podría extenderse al ámbito educativo.

En la ciudad australiana de Alice Springs, The School of the Air ya está ofreciendo algo similar a sus estudiantes. Muchos de los estudiantes del centro simplemente viven demasiado lejos de la escuela para asistir con regularidad. Por ello, los estudiantes reciben los materiales de la lección por correo o a través de Internet.

Por supuesto, nunca deberíamos subestimar el valor de las conversaciones y la interacción social en la clase. Pero también es cierto que ahora la tecnología permite a los estudiantes grabar y editar vídeos, hacer programas de radio, diseñar pósters y páginas web, bloguear – y también interactuar online.

Se podría formular la pregunta: ¿es la clase tradicional prescindible?

¿ROBOTS, no profesores?

Muchos pedagogos creen que sólo es cuestión de tiempo que los robots – máquinas inteligentes – empiecen a reemplazar a los profesores en las escuelas.

Siempre habrá un lugar para los profesores, pero las máquinas inteligentes podrán ofrecer a los estudiantes una experiencia global más individual y personalizada.

En última instancia, la medida en que las escuelas del futuro serán transformadas por la tecnología vendrá determinada por el presupuesto de educación y las políticas del gobierno, pero sin duda alguna la tecnología tiene el potencial para transformar completamente las escuelas en los próximos 20 ó 30 años.