El impacto de las herramientas digitales en la gramática de los niños.

Hace casi 40 años que la canción ‘Video Killed the Radio Star’ se convirtio en un éxito mundial. Encabezando las listas en 16 países, su letra predijo el advenimiento de una nueva era en la industria musical : el vídeo. El vídeo de esta canción es famoso por haber sido el primero en emitirse en MTV.

La canción también planteó el problema más amplio del impacto de la tecnología, principalmente en las artes en los medios de comunicación. En general, el impacto que la tecnología tiene en nuestras vidas es una cuestión que nunca ha desaparecido realmente durante las últimas cuatro décadas. De hecho, se podría argumentar que nunca ha sido más importante que hoy en día.

Ahora, 40 años después de que el vídeo se cobrase su primera víctima, es necesario volver a hacerse preguntas sobre las nuevas tecnologías: ¿mató también el vídeo a la estrella de la gramática?, ¿ha generado el uso de aplicaciones de chat y emoticonos una generación incapaz de escribir correctamente?

¿Mató lo digital a la estrella de la gramática?

Quizás el título más apropiado para este blog sería ‘¿Mató lo digital a la estrella de la gramática?’ Después de todo, la digitalización de nuestro mundo es lo que ha supuesto un impacto tan importante. Durante los últimos años, lo digital ha cambiado la forma en la que vivimos de forma inmensurable. Lo digital ha afectado a todos los aspectos de nuestras vidas: desde la forma en que consumimos la información, a los negocios y el marketing, a la forma en la que nuestros hijos aprenden: lo digital está en todas partes. Lo hace todo más rápido, más fácil y mucho más cómodo.

Se han llevado a cabo muchas investigaciones acerca del efecto potencial de lo digital sobre el nivel de alfabetización de los niños.

¿Dónde encaja la gramática en el mundo digital?

Puede que se esté preguntando: ¿qué tiene que ver la importancia de la gramática con el mundo digital? Por supuesto, la gramática aún es importante: los niños aún necesitan aprender a leer y escribir. Estadísticamente existe una clara correlación entre las el nivel de alfabetización y las oportunidades y nivel del futuro empleo.

Pero, pese a que estos puntos resulten bastante obvios, también cabe señalar que ha habido un cambio de dirección. Cada vez más, los negocios están utilizando el lenguaje de la mensajería digital o los emoticonos en su marketing o su comunicación diaria.

El uso de imágenes y vídeo también es cada vez más importante. No es un secreto que las tasas de visualización en las redes sociales son más altas si la publicación incluye imágenes. El crecimiento de los contenidos audiovisuales es incluso más significativo: un 80% de todo el tráfico de internet está basado en los vídeos.

Los dos canales de las redes sociales que cuentan con un crecimiento más rápido, Instagram y Snapchat, están muy enfocados hacia la imagen por encima del texto – así que, ¿en qué lugar deja esto a las palabras, el lenguaje y la gramática?

Los nuevos y los viejos básicos

Los conocimientos digitales y los relativos a la programación se anuncian como los ‘nuevos básicos’: los importantísimos conocimientos que los niños necesitarán para triunfar en su futuro puesto de trabajo. Pero los ‘viejos básicos’, como la lectura, la escritura y la gramática, siguen siendo tan importantes como siempre. Es necesario enseñar los nuevos básicos, pero no a costa de los viejos.

Los empleadores se quejan constantemente de que los nuevos trabajadores carecen de un dominio adecuado de la gramática y de dotes de comunicación en general. Muchos argumentan que esta tendencia ha sido creada y exacerbada por el exceso del uso de dispositivos digitales por parte de los niños. Twitter puede existir en un mundo de 140 caracteres, pero el resto del mundo no.

Sigue siendo necesario que la gente sea capaz de formular sus pensamientos y de comunicarse de forma efectiva. Un documento escrito con torpeza o mal escrito – ya sea una carta de solicitud, un currículum, un email, un blog o una página web – transmite una imagen negativa de una persona o empresa.

La mala gramática puede salir cara

Una mala gramática hace que la nota de su examen sea más baja. Podría costarle el fracaso en una entrevista de trabajo o negocios potenciales. En su forma más extrema, puede salir incluso más cara que todo eso: Oakhurst Dairy, una empresa estadounidense ubicada en Maine, tuvo que pagar hace poco 8,1 millones de dólares en horas extras a sus transportistas – ¡todo por una coma que faltaba!

Las leyes estipulan que se deben pagar horas extras a todos aquellos trabajadores que sobrepasen el umbral de las 40 horas semanales. Hay una lista de exenciones en el estatuto: ‘congelación, procesado, conservación, congelación, secado, comercialización, almacenamiento, embalaje para su envío o distribución de mercancías perecederas.”

Debería haberse usado una coma para separar los dos últimos elementos de la lista: ‘embalaje para su envío, o distribución de…’ Aquí, ‘embalaje’ y ‘distribución’ son claramente dos tareas laborales diferentes. Pero sin la coma, se lee como una sola actividad – ‘embalaje’. Este lapsus permitió que los transportistas que distribuían el producto pudiesen reclamar con éxito su paga por horas extras.

Lo digital no ha matado a la estrella de la gramática, ni lo hará nunca.